El Discurso Cromático de Rafael Rivera Rosa


El color es crucial en la pintura, pero es muy difícil hablar de él. No hay casi nada que puedas decir como generalización, porque depende de muchos factores: del tamaño, de la modulación. Hay una cierta consistencia que intentas hacer sumando el color y las formas.
— Roy Lichtenstein (1923-1997)

Por Adías Méndez Robles

Rafael Rivera Rosa presenta una selecta muestra de sus obras, realizadas a lo largo de los últimos diez años, en el Museo de Arte de Bayamón. Se trata de una selección bien curada de su propuesta abstracta, testigo de su dominio y maestría con el color y el medio. La exposición, titulada Vértices de la Memoria, está dedicada a Domingo García, y permite una lectura fluida de textos cromáticos que invitan a experimentar diferentes estados emocionales.

El magistral uso del color, de la forma, del tamaño y la modulación, junto al movimiento, le aportan carácter a cada pieza. Cada una actúa, en su carácter individual, provocando una experiencia y una historia personal para el público que la contempla, pero manteniendo un hilo conductor en su estilo, entre una obra y la próxima, así como entre la colectividad del conjunto de espectadores que la contemplan. Con un lenguaje universal, los colores de Rafael Rivera Rosa encienden todo un espectáculo, provocando una amplia diversidad de emociones. Colores fríos, colores cálidos, transparencias, luz y sombra, manchas, chorreados y un espectro infinito de posibilidades propician un dialogo que puede tornarse indescriptible.

8.-Los-elementos-de-un-paisaje-1247-1050x700Muestra de la incuestionable maestría que posee el artista en el color son las dos obras realizadas en 2003, donde los tonos grises producen sensaciones cromáticas como si estuvieran plasmados los más puros azules, amarillos, rojos y verdes. Tanto la obra Otro espacio, otro tiempo como Nos conocimos una tarde gris están cargadas de una fuerza emocional que en su silencio gritan. El artista no ha tenido que recurrir al color para expresar color y es ahí donde está el gran reto de estas dos piezas.

14.-Otro-espacio-otro-tiempo-1139-1024x918Su paleta parece haber roto cómodamente obstáculos, pues soluciona estos con tal fluidez que parecen ya resueltos, como también sucede en el manejo del espacio. No importa si es un cuadrado, como la obra Paisaje roto, de 2007, donde el rojo en transparencias y en una gran mancha interrumpen el plano pictórico para crear balance, armonía y profundidad. En el medallón Al otro lado de la luna, de 2009, diversas líneas explícitas y otras inferidas construyen múltiples espacios y formas, con líneas que viajan por todo el plano pictórico e infieren romper los límites de ese mismo plano, penetrando en espacios imaginarios. En el rectánguloLos elementos de un paisaje [en portada], de 2010, el sutil manejo de los colores cálidos, bordeados por azules y verdes, así como dos manchas negras a cada extremo con sus chorros como lluvia, estructuran el amplio espacio creado por el formato y la imponente presencia de los tonos rojos-anaranjados.

2.-Paisaje-roto-1185Dos piezas que son evidencia del dominio plástico que Rafael Rivera Rosa posee son La huida, de 2006, y Ventana al mar, de 2014. La primera es una explosión de luz con un manejo preciso, manteniendo la limpieza y la sutileza de los tonos amarillos, retados por una imponente mancha negra diagonal que rompe el espacio con una gran fuerza, respetando la autonomía de los amarillos. Ventana al mar ofrece un coctel de azules, tonos que infieren los diferentes estados del mar, con aguas profundas y llanas, del atardecer y el mediodía, así como las aguas oscuras de la noche. Estas dos obras son un directo estímulo a las emociones y a las sensaciones de los espectadores.

La exposición es un deleite para todo amante del arte y una escuela para todos los que practican el oficio. Es, además, un aprendizaje directo de la experiencia de un maestro, de un artista que, con pleno dominio de la academia, utiliza sus conocimiento para construir su propio lenguaje pictórico y sus propias reglas.

Vértices de la memoria, de Rafael Rivera Rosa, estará abierta al público hasta febrero de 2015 en el Museo de Arte de Bayamón (MAB), situado en el Parque de las Ciencias Luis A. Ferre. Para más información, pueden visitar la web del Museo.